miércoles, 12 de junio de 2013

AQUÍ NO SE TIRA NADA, o cómo administrar los recursos en la cocina y en la vida




Un punto clave es comprender que han cambiado las reglas de cómo funciona el mundo. La llamada crisis no es tal, pues crisis significa un estado temporal caótico, que termina en un momento dado.

Lo que nos está ocurriendo ahora mismo no es un estado temporal caótico, es un cambio radical y permanente.

Mientras las personas no encontremos el modo de adaptarnos a este cambio, seguiremos desorientadas y en un profundo desasosiego.

La era industrial ha finalizado. Ya no existe el trabajo seguro. Los universitarios ya no tienen asegurado un futuro próspero. Los recursos naturales se agotan. La economía mundial ha fracasado al basarse en un recurso finito: el petróleo. La corrupción se extiende como una pandemia. Los científicos afirman que los animales tienen consciencia. Las religiones zozobran. Los ciudadanos no tienen horizonte, se distraen en cosas superfluas, en lugar de tomar acción y obligar a la sociedad a que se transforme.

Hemos de asumir que la responsabilidad de lo que nos acontece, es nuestra. No es del gobierno, de la economía, de los corruptos, de los locos. No. Es nuestra porque nosotros somos los que podemos tomar nuestras decisiones y si dejamos que las tomen otros, la culpa es nuestra.
Los medios de comunicación, serviles a los intereses creados, nos bombardean con noticias que nos atemorizan, nos paralizan, nos vuelven ignorantes y bobos.

Primera acción diferente: DEJAR DE MIRAR LOS TELENOTICIAS Y DE LEER LOS PERIÓDICOS. Rechacemos esa dosis diaria y continua de miedo que nos intentan colocar los medios de comunicación. Es un medio además que juega con los tres canales receptivos: la imagen visual, la imagen auditiva, y la imagen sensorial. Vemos la tragedia, escuchamos cómo describen la tragedia, nos sentimos indefensos ante la tragedia. Y además en un momento de relajación como es un almuerzo o una cena. Todo junto resulta de un terrible impacto en nuestras emociones. Un golpe negativo e incapacitante.

Salgamos de esta rueda tóxica, negándonos a recibir información malvada, que se resume en un mensaje repetitivo: no hay salida, no hay salida.

Sí hay salida, y la tenemos cada uno de nosotros a nuestro alcance. Nosotros elegimos nuestra actitud, decidimos cómo respondemos ante las urgencias de la vida.

Las actitudes que hemos de fomentar son:

·         Organización

·         Dejar de imitar a nuestra madre y adaptarnos a los nuevos tiempos

·         Creatividad

·         Reciclado

·         Información y educación

·         Saludable

·         Responsabilidad

ORGANIZACIÓN

Hay muchas maneras de hacer las cosas. Algunas son muy buenas, otras son buenas y otras son malas. Hemos de analizar cómo nos movemos en la cocina y manejando los alimentos:

·         Los armarios organizados en función del uso

·         Optimizar los pequeños electrodomésticos

·         Optimizar los envases para la conservación de alimentos

·         Organizar la nevera con alta conservación de los alimentos

·         Planificar los menús de la semana con previsión de reutilizar elementos

·         Saber con exactitud la clase de alimentos que usamos y prever su compra inteligentemente

·         Compra mensual, semanal y diaria

·         Cocinar una vez a la semana varios tipos de comida

·         Congelar alimentos

En nuestra vida hemos de organizarnos, saber las prioridades, hacernos un mapa de acciones, con el objetivo de mejorar nuestra eficacia porque eso nos hace sentirnos felices, y ser felices es la meta última de cualquiera de nosotros.

IMITACIÓN

Nuestra madre podía ser buena o mala cocinera y buena o mala organizadora. La amamos (o no) pero hemos de dejar de copiar su estilo en la cocina. Hemos de analizar lo que hacemos en la cocina y reflexionar sobre si es posible que lo mejoremos. Si es así, renunciar a los viejos hábitos y crear unos nuevos, más eficaces.

Probar, anotar resultados, modificar, hasta que encontremos el modo más útil de manejar la cocina.

Con el tiempo transcurrido, han cambiado los electrodomésticos, los utensilios, los tipos de alimentos, la manera de conservarlos…podemos aprovechar las mejoras tecnológicas para que nuestro tiempo en la cocina sea más eficaz, más sabroso, más divertido, y mejor administrado.

En nuestra vida, ciertamente hemos de desprendernos de los patrones negativos de nuestros padres y de nuestra familia, porque cada uno de nosotros es un ser único, especial, nadie salvo nosotros puede hacer las cosas de la misma y exacta manera. Asumir nuestro ser, amarnos y aceptarnos es una de las tareas más arduas pero más satisfactorias que podemos realizar.

CREATIVIDAD

Cocinar es un arte. Todo el mundo puede calentar, hornear, freír los alimentos. Pero que esa combinación de acciones de lugar a un sabor y una textura ricos y nutritivos, no lo consigue todo el mundo.

Hagamos algún cursito de cocina, busquemos nuevas recetas, atrevámonos a experimentar nuevos sabores, nuevas combinaciones. Si nos gustan las manualidades, decoremos los botes, bordemos los trapos de cocina, hagamos los delantales, aprendamos a congelar y a envasar. Hagamos una vez al mes una merienda o una cena con amigas que sea temática: cocina de mi pueblo, hindú, de repostería…

Probemos maneras de aprovechar lo que sobra, o cocinemos de tal manera que no sobre, con las raciones justas que nos comemos.

Dicen que somos lo que comemos. Yo añado que somos también lo que pensamos. Y las emociones influyen en la cocina y en lo que cocinamos. La película COMO AGUA PARA CHOCOLATE, basada en el libro del mismo nombre de LAURA ESQUIVEL, explica poéticamente, como lo que sentimos mientras cocinamos convierte en delicias o en tóxico, el alimento.

Si estamos enfadados, esperemos a que se nos pase antes de cocinar. O si estamos tristes, lo mismo. Primero, pongámonos en un modo emocional alegre y placentero. Después cocinemos. Todo nos saldrá mucho más rico y más lleno de amor.

En nuestra vida, dejemos que nuestra creatividad se exprese con libertad. Todos tenemos más de un talento, más de una habilidad, que podemos usar para ser más nosotros mismos, para mejorarnos, para aprender y crecer. Así que baila, o canta, o pinta, o esculpe, o cose, o haz barquitos con palillos…

RECICLADO

Organicemos bien nuestra tarea de reciclar. Reciclar es imprescindible puesto que se generan toneladas de basura por día. Muchas de ellas van a parar al mar, que en un tiempo no muy lejano, dejará de ser un mar para convertirse en un enorme basural.

Recipientes prácticos para el plástico, el cartón, el cristal, la basura orgánica, las pilas, las bombillas, aceite. Vaciado semanal, en los contenedores y cuando sea necesario en los puntos de recogida. Acostumbrarnos a recoger los tapones y llevarlos donde los aprovechan para conseguir sillas de ruedas para niños enfermos y acciones solidarias. Cortar los aros de plástico de las latas, porque al llegar al mar algunos animales quedan atrapados en ellas y crecen atrofiados.

En nuestra vida, reciclar significa reutilizar nuestros talentos, encontrar nuevas formas de expresarnos, no despilfarrar ni uno solo de los minutos en victimismos o renuncias. Al igual que hacemos de vez en cuando limpieza general de la casa, hagamos limpieza general de sentimientos, de errores, de resentimientos…

INFORMACIÓN Y EDUCACIÓN

No nos contentemos con lo que ya sabemos. Día a día aparecen novedades en todos los temas y también en los temas de cocina. Busquemos esa información y mejoremos nuestra gestión en la cocina. Conforme vayamos aprendiendo estas nuevas maneras más eficaces de manejar la cocina y los alimentos, aprovechemos para educar a nuestros hijos o nietos en esta actitud más saludable, ecológica y amorosa con los alimentos.

En nuestra vida, aprendamos constantemente. Pero no sólo eso, sino que pongamos en práctica de inmediato, lo que hemos aprendido. Seamos un ejemplo vivo, porque mueve más el ejemplo, que mil palabras vacías.

SALUDABLE

Aprendamos a comer mejor, a cocinar mejor. Los alimentos son la gasolina para el cuerpo. Si ponemos de mala calidad, el motor se acaba cascando. Atrevámonos a probar cosas nuevas, confiemos en que podemos cambiar lo que comemos y cómo lo cocinamos. Un mundo mejor es posible, y puede empezar por una comida mejor. Consultemos a buenos profesionales, en los libros, en Internet. No seamos máquinas de cocinar, sin inteligencia y sin emociones.

En nuestra vida, pongamos menús de pensamiento positivo y hagamos dieta de culpa y negación.

RESPONSABILIDAD

Es necesario aumentar nuestra responsabilidad. Mejorar cómo respondemos ante las urgencias de la vida, y también en los alimentos. No comamos basura porque es más cómoda o más barata. No nos conformemos con poco (poca calidad, poca salud). Colaboremos en la medida de nuestras posibilidades a que haya menos tortura en la vida de los animales que nos comemos. Cooperemos en granjas ecológicas, seamos activistas o ciberactivistas para que no se tire la comida, que no se mate ganado para aumentar su precio, que no nos den gato por liebre como en los transgénicos de MONTSANTO. El planeta es nuestra responsabilidad, depende de nosotros si les vamos a dejar a las generaciones futuras un planeta yermo, estéril, dónde la vida sea muy difícil, o un planeta lleno de vida y de recursos. No esperemos que sea el vecino quién empiece a ser un mejor habitante de la Tierra, comencemos nosotros.

Somos responsables ciento por ciento de lo que nos ocurre, porque somos nosotros quienes elegimos cómo lo vivimos.

La vida es. El tono, el matiz, el detalle no le corresponde a ella, sino a nosotros, ¿cuáles vas a poner tú?