lunes, 27 de mayo de 2013

MATA-DEPRESIONES

Hay demasiado elementos que pueden deprimirnos de verdad.

Una crisis que no se va -o que no existe, sino que se trata de otra cosa que no estamos sabiendo encajar- un trabajo perdido, perder la independencia al volver a casa de los papás, frustración, nulo horizonte...

Sin embargo, tiene solución.

Sí, la crisis, el cambio de reglas de funcionamiento del mundo, el vacío laboral, tienen solución.

No es una solución que pase por los políticos o por los economistas, que éstos ven menos que un retrato, de manera que mala solución van a encontrar. Pasa por cada uno de nosotros.
La r-e-volución es individual. Es cada persona que tiene el máximo poder sobre si misma, la que puede cambiar el rumbo de las cosas. Es haciendo este cambio cada uno de nosotros, que cambia el rumbo de todos.

Te voy a dar el Mata-depresiones por excelencia, porque es incompatible con ellas. Incompatible quiere decir que o está la Depresión, o está el Mata-depresiones. Juntos no pueden existir.



Es algo que no se puede comprar ni regalar. Es algo que está dentro de ti y cuyo poder es inmenso.

Te estoy hablando de la ALEGRÍA.

La alegría es un sentimiento impetuoso, enérgico, feliz, creativo, inteligente.

Sí. Si estás alegre te sientes poderoso, capaz de todo, vibrante de placer, con ideas geniales, con una visión de águila -que lo ve todo y todo es posible-, activo, creador.

Para llamar a la Alegría sólo hace falta que la nombres.

Alegría, ven.
Me siento alegre.
Tengo alegría de vivir.

La alegría la encuentras cuando eres capaz de emocionarte, por ti, por quien amas, por el milagro de estar vivo, por la explosión de la naturaleza, por lo increíble que puede ser el ser humano cuando se mueve por amor y por valor.

Es un punto de vista, una elección.

Es fijarte en lo mejor de lo mejor -y siempre hay lo mejor de lo mejor en todo lo que vives y en ti mismo- y apoyarte en ello para dar rienda suelta a tus deseos, para deleitarte cuando a lo largo del día muchos de ellos se cumplen y has sido capaz de ser feliz.

Cuando practicas la alegría conscientemente, el tono de tus días se transforma. Siempre hay un motivo, por pequeño que sea, que dibuja una sonrisita en tus labios. Puedes atraer a la alegría sonriendo a propósito, para que tus músculos faciales se pongan en la posición que activa la secreción de endorfinas, esa droga de la felicidad que fabricamos en nuestro cuerpo.
Atraes la alegría cuando confías en ti ciegamente, sabiendo y sintiendo que puedes alcanzar cualquier cosa que quieras (dando tiempo para que se materialice, claro).

Cuando te aceptas amorosamente (que significa que las cosas que no te gustan de ti, siguen sin gustarte pero no te molestan en absoluto) y te cuidas, igual que cuidas a quienes amas y no son tú.

Cuando conectas con lo que te apasiona y eres capaz de vivirlo.

Cuando te juntas con personas que son como tú: alegres y vitales y vas dejando atrás la negatividad y a las personas negativas.

Hay cientos de formas más, de atraer y provocar alegría. Descubre las tuyas.



Pero recuerda:

El antídoto de la depresión, de la frustración, de la tristeza y de la desesperanza, es la A-LE-GRÍA.

Haz que esté en tu vida, y tu vida será agradable, placentera, feliz, transformadora.

Aléjate de todos los que quieran cargarte con pesos emocionales, con dolor, con miedo. Que se lo queden ellos si tanto les gusta.

Tú, puedes cambiar tu vida.

Y sí, hay que dar algo a cambio:

Perder la comodidad, el confort que da lo conocido -por malo que sea-, hay que entregar valentía y determinación. Hay que ser auténtico, quien eres.

Esto es lo que más cuesta. Pero somos libres para elegir, lo mejor de lo mejor, o lo de siempre.


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