miércoles, 24 de abril de 2013

PERIPECIAS DE UN ESTRENO

Preparado concienzudamente el programa.
Ensayo y simulacro con la mesa de sonidos.
Bien de tiempo, ánimo tranquilo e ilusionado.
Decidimos coger el coche para ir a la emisora (anteriormente habíamos dicho de ir en tren) y allá que nos vamos.
Muy bien hasta la entrada a Barcelona: tapón.
Sigue el tapón en la Gran Vía. Llegamos. De aparcamiento, nada de nada.
Pensamos: y el CD con las músicas, ¿tendrá algún problema con el reproductor? Por que lo hemos grabado desde el ordenador. Incógnita.
Los nervios van subiendo.
Vueltas y más vueltas, quedan 12 minutos y aún no hemos dejado el coche.
Decisión: lo dejamos en un sitio que no es, confiando en que no ocurra nada.
Pies para que os quiero, casi corriendo (estaba algo lejos) llegamos al portal.
Le digo a Maribel: Atención, vamos a pensar que todo está bien y que va bien.
Subimos los tres pisos corriendo.
Son casi las 9.
Afortunadas, además de descolocadas, porque está el buen amigo Jordi -el experto en la mesa de sonidos- y entonces estamos seguras que la emisión saldrá (en los últimos momentos casi lo dudábamos).
El CD, efectivamente, en el reproductor no se puede leer. ¡Ay!
Pero está el ordenador y ahí sí se lee. ¡Bien!
Voy a sentarme en la silla graduable, pero se desplaza hacia atrás y ¡plaf! me siento pero en el puro y duro suelo. Miro y nadie se ha dado cuenta. Me parto de risa yo sola y me levanto. Me recompongo.
Empezamos. Glups. 15 minutos tarde.
Suena música y yo hablo.
Tal vez algo acelerada -después del carrerón y los nervios- pero sigo mi guión y me concentro en transmitir información y cariño.
Tengo que adaptar los contenidos porque me falta un cuarto de hora. Me lo invento y finalmente entran los anuncios y Maribel y yo cambiamos el lugar.
Me descoloca el CD en el ordenador. Tocar demasiadas cosas y me lío.
Maribel habla de lo suyo pero yo pongo la música que no toca. ¡Aggggggggg!
Ella, muy profesional, sigue con su contenido y comenta "bueno, no hay sonido", o "vaya, ahora suena Ray" y sigue adelante. En alguna de las veces, acierto. ¡Ufffffffff!
Y llega la hora de cambiar de nuevo.
Ni tiempo de comentar los cambios que hay que hacer (por el tema del cuarto de hora desaparecido en combate).
Me invento, pongo y saco y llegan las 10, que despedimos el programa.
Uffffffffffffffffff
Queda una cuestión técnica que solventar, Alex nos hace un foto (ay madre), copiamos el programa en la USB. Les invitamos a cereales y fruta deshidratada (que cortesmente rechazan jajajaja) y nos vamos, porque tememos que la grua se haya llevado el coche.
Ellos dicen que el programa ha estado bien, y que lo haremos mejor con más práctica. Que les ha gustado.
¡Bien!
La verdad: no sé cómo ha quedado el programa pero yo me he divertido mucho.
Maribel dice que también.
Nos vamos más contentas que unas pascuas, aunque nos dura poco porque ¿y si el coche se lo llevó la grua?