jueves, 21 de junio de 2012

AMOR, AMOR Y MÁS AMOR

Recuerdo que hace muchos años hubo un programa de televisión que se llamaba "Lo que necesitas es amor".

Creo que era un antecesor de los reality show actuales, y como tal, mucho más auténtico y sincero (es decir, sin tanto afán de salir por la tele compartiendo todas tus intimidades).
Puede parecer un slogan, pero lo que necesitamos todos y todas es mucho amor, amor y más amor.

Amor de nosotros hacia nosotros mismos, amor de otros y otras, amar lo que somos, lo que hacemos, amar las maravillas de nuestro cuerpo, de la naturaleza, de la inteligencia y la compasión humanas, amar la vida que late - imparable- en nuestro interior y nos rodea...

Porque el amor suma y el desamor, resta.

El amor da más y más: alegría, belleza, inteligencia, libertad, comprensión, juego, sensualidad, compasión, comunicación, acción, acierto, goce, salud, alas a los sueños, realización, plenitud...la lista es inacabable.

Si analizas bien el estado de tu vida, descubrirás que todo lo que va mal, es porque está carente de amor, y tal vez, tú mismo o tú misma estás desamorada (que no te amas todo lo que necesitas).

Todas las decisiones que tomas se basan en cómo te sientes.

Todo lo que quieres en tu vida, lo quieres porque te gusta y hace que te sientas bien.

Todas las cosas que quieres las deseas por los buenos sentimientos que sabes que te transmiten.

Ama más y más. Potencia tu amor a propósito: deléitate en lo que te gusta hasta que te sientas asombrosamente bien.
Piensa en todo lo que te gusta y siente el placer y la alegría de disfrutarlo. Siente tu capacidad para amar y gozar y date la oportunidad de expandirla.

Haz una lista (extensa) de todo lo que posees y gozas y siente agradecimiento en tu corazón. Verás como te sientes increíblemente bien.

Amar es dar (más de cualquier cosa, pues el amor suma). Da y ama todo el tiempo. Ve por la calle y observa cuántas cosas maravillosas están en tu camino. Observa las sonrisas de la gente y la buena energía que transmiten. Y si notas que no es así, imagina que les das mucho amor, o belleza, o salud, o lo que sea que percibas que necesitan. Amar es recibir. Sé capaz de abrirte a recibir todo lo que te gusta, abrirte a ser amado o amada (sobre todo por ti).

No es ninguna tontería. Cuando voluntariamente vemos lo mejor del mundo y damos más amor en cualquiera de sus formas, nos sentimos no bien, sino muy bien.

Cuando nos sentimos tan bien, somo más inteligentes, más lúcidos, más energéticos, más graciosos y alegres, más sexy, más comprensivos, más... porque el amor siempre suma.

Pruébalo amigo y amiga.

Por una semana.

Observa los resultados y comprobarás cómo la calidad de tu vida mejora muchos puntos.

Eso sí, tienes que hacerlo de verdad, sintiéndolo, no sólo de boquilla.