jueves, 18 de noviembre de 2010

LA BRUJULA SON LAS EMOCIONES

Reflexionando sobre el por qué de las cosas, llego a concretar un pensamiento.
Desde hace siglos nos han inculcado que lo más importante es la parte racional, la lógica, el raciocinio. Y sí que es importante, claro.
Pero se han "olvidado" de explicar que somos una unidad, no un ser separado. Que nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestras emociones son inseparables.
Los descubrimientos sobre el funcionamiento del cerebro han venido constatar esta afirmación. Nuestro hemisferio izquierdo, además de muchas otras funciones, se encarga de la parte lógica, racional. El hemisferio derecho a su vez, de la parte emocional. Sin embargo, ni siquiera con está división de funciones se consigue aislamiento total, ya que ambos hemisferios se necesitan para alcanzar el total de una capacidad mental. Por ejemplo, el HI procesa los datos matemáticos, pero el HD los datos espaciales (como la geometría).
Una particularidad interesante es que cuando el HD está alterado (asustado, nervioso, agitado), el HI no puede operar. Aquí comenzamos a observar cierta prevalencia de las emociones sobre los pensamientos.
Hemos de distinguir asimismo entre "pensar" y "tener pensamientos". La primera se refiere al proceso cognitivo de análisis y conclusiones. El segundo, se refiere a las ideas que están archivadas en nuestra cabeza.
Por ejemplo: si estamos en una situación que nos altera emocionalmente, en nuestra cabeza podemos oír pensamientos "no me lo puedo creer", "esto es horrible", "qué miedo", etc. Si nos paramos a pensar, observamos que ocurre, por qué ocurre, que podemos hacer para solucionarlo, y de ese modo, casi siempre podemos pasar a la acción. Si sólo no quedamos con los pensamientos, lo más probable es que nos paralicemos o bien que lo que hagamos no tenga ni pies ni cabeza.
Las emociones pues tienen algo más de poder que los pensamientos sobre nosotros.
Cuando se afirma que el dinero mueve al mundo, realmente lo que se quiere decir es que la emoción de poder que proporciona el dinero, la capacidad ilimitada (o casi) que da el dinero para realizar cualquier cosa que deseemos, es el sentimiento que guía las acciones.
Y sí, las emociones son la guía.
Pero ¿cómo hacemos para que no nos trastornen, nos hagan equivocarnos y arrepentirnos más tarde?
Pues buscando siempre el sentimiento más agradable con el que puedo conectar ahora mismo.
Esto nos va a tranquilizar de forma instantánea. En esos segundos hemos de aprovechar para pensar y decidir lo que hacemos a continuación.
La verdad es que es mucho más difícil de hacer que de decir, pero realmente funciona. Prueba cuando te sientas nervioso, inquieto, enfadado... La mente no puede, literalmente, evadir encontrar una respuesta cuando se le ha formulado una pregunta. Es una caracterìstica maravillosa y podemos sacarle provecho. Cuando sientas alivio interior, pon a trabajar tu mente lógica y podrás ver otras perspectivas de la situación mucho mejores.
Si conseguimos durante todo el día estar conectados a emociones agradables, además de sentirnos bien, podremos sacarle el jugo a nuestra inteligencia y eso, se va a notar seguro.


martes, 16 de noviembre de 2010

CAMBIOS

Bien queridos lectores,
A mí también me pasan cosas y durante el último año han habido muchos cambios en mi vida que me han tenido alejada de los Blog (no sólo de éste).
Los cambios, tienen dos caras como las monedas: una buena y otra menos buena. Hay que aprender a adaptarse, a hacer la nueva situación nuestra, reencontrar nuestro centro (porque se ha movido).
Parece que ahora ya estoy ahí de nuevo, en mi centro.
Por eso tengo planes para este espacio y también sufrirá cambios porque la tecnología permite otras cosas y se puede conseguir un Blog más completo y rico.
En los próximos días lo iréis viendo.
Un saludo muy cordial

domingo, 28 de junio de 2009

LA DEPRESION DELVERANO


Pues sí, el verano en sí mismo, también puede acarrear una depresión.

Si no te gustan los calores, las aglomeraciones, el incremento del ruido por las noches. Si no puedes dedicar tus vacaciones a lo que desearías, o ni siquiera tienes vacaciones. O estás sin trabajo y en estos meses sólo se encuentra de camarero o similar. Si has roto una relación hace poco, qué rabia ver a las parejitas en la playa, o en una terraza tomando algo y sonriéndose. Si hace tiempo que no has tenido una relación, anhelas que este verano te la traiga pero temes que al final, como siempre, nada de nada. Si dejaste de hacer dieta, o gimnasia, esos cruasanes de más te delatan en el michelín de la cintura. Si quieres comprarte ropa bien bonita, pero el sueldo no te alcanza y tu vestuario es de todo menos actual. Si no te toca más remedio que pasar las vacaciones en el pueblo, en casa de tus padres. Sí, haces un viaje, pero con una gente que ni fú ni fá, porque tus amigos se van a un país más caro. Si tienes la incertidumbre de que cuando vuelvas, tu empresa no te renovará.

Total, un montón de piedras que transforman el luminoso estío en un desierto lleno de tormentas de arena.

Sin embargo, a pesar de que esas circunstancias se den y sean reales, hemos de recordar que nuestra mente interpreta todo lo que vivimos en base a nuestras creencias. Tal vez el verano, sea el tiempo de quitar trastos, barrer bien y fregar con lejía si es preciso, nuestra mansión interior para despejarla de filtros negativos y ver todo como una nueva oportunidad para la alegría, el placer, la aventura, el valor. Una oportunidad de soñar en grande y convertir esos sueños en realidades.



sábado, 16 de febrero de 2008

He linkado a este enlace del video en Youtube Protector Solar, y está bueno. Señala cosas muy interesantes y junto con las imágenes y con la música, penetra en todo nuestro cerebro.
Hay momentos en la vida en que todo se hunde, se nos cae encima el mundo, las puertas se cierran y la luz desaparece. Desde luego no es suficiente con ver un video para remontar, faltaría más. El trabajo interno para automejorarnos y trozo a trozo quitar la piedra que nos sobra para que salga nuestra verdadera esencia (*), es más bien largo, laborioso y a veces desesperante.
Sin embargo es cierto que detalles como este video pueden ayudarnos a reactivar la chispa que anida en nosotros y sostenernos mientras seguimos adelante, buscando soluciones y resolviendo los problemas.

(*)Cuentan que una vez a Miguel Angel, ese artista renacentista tan sublime, le preguntaron cómo era posible que supiera expresar tan bien los sentimientos en sus esculturas (recordemos La Pietá, por ejemplo), y él respondió que no hacía nada especial, sólo quitaba lo que sobraba hasta que saliera el alma de la piedra.

lunes, 11 de febrero de 2008

Tristezas y alegrías


Pues va a resultar que alegría y tristeza pueden ir juntas. Podemos estar tristes por algo y felices por otro. Esto a veces causa confusión porque parece que no pueda ser. Si estamos tristes lo estamos para todo ¿o no? Pues no. Las emociones tienen su propia lógica -años se tarda en comprenderla y más años aún en utilizarla- y ella permite que convivan emociones dispares y opuestas. Lo importante es darnos cuenta del motivo de la tristeza y de la alegría, o los motivos, porque a veces es un cúmulo de cosas lo que nos entristece o alegra. Una vez localizado el motivo principal, reflexionar sobre ello nos va a ayudar a liberarnos emocionalmente. Los sentimientos los sentimos porque estamos vivos y son nuestros, para gozarlos y entregarnos a ellos, pero no sólo existen para eso, sino también para que nos podamos conocer profundamente y ser más quienes somos y dejarnos abrazar por la vida en toda su magnitud.


Por ejemplo, al pensar sobre la frase si estamos tristes lo estamos para todo, ya nos damos cuenta de que sigue la ley del todo o nada, ley tan popular y tan falsa como la que más. En realidad todo o nada son conceptos que no pueden aplicarse frecuentemente y menos, en las emociones, tan cargadas de matices, de recuerdos, de contradicciones.


Saber por qué estoy triste y por qué estoy alegre me permite conocer como reacciono ante lo que me pasa, los matices que en el Ahora me están influyendo desde el Pasado, y elegir si quiero polarizarme en la alegría o en la tristeza, o si quiero sentirlas a ambas porque son mías, porque estoy viva o vivo, porque no me hacen daño.


Y este es otro elemento esencial: comprender que somos seres emocionales, preparados para vivir nuestras emociones. Es como si teniendo corazón se nos dijera que no puede bombear la sangre. Ninguna emoción nos hace daño, si nosotros no lo permitimos. Doler, duelen las emociones pero que duelan no quiere decir que dañen. Me acuerdo de aquella frase de un sabio oriental que dice el dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional. Qué razón tiene. Si siento el dolor que me causa una emoción, me duele. Si interpreto este dolor como algo dañino -es decir que yo no puedo sobrellevarlo- entonces, me daña. Esto es el sufrimiento, interpretar lo que nos duele como algo inevitable, confundir dolor con estropear-nos. Pero lo que nos estropea es la herida de cuchillo, o la caída por una escalera o un atropello de un coche. Eso sí puede dejarnos maltrechos para siempre ( cojos, ciegos, paralíticos...), pero el dolor emocional sólo nos deja para siempre mal si creemos que no podremos superarlo. El tiempo aquí juega una baza importante, a veces mientras duele queremos que deje de doler y al no ser así lo interpretamos como que no parará nunca. Pero para. Con el tiempo. Con nuestra voluntad imparable para sobrellevarlo. Hay cosas que pueden hacerse para ayudarnos a superar un dolor:



  • escribir

  • contactar con la naturaleza

  • llorar en un hombro amigo

  • dormir y descansar

  • hacer cosas que nos llenen de gozo -aunque sea por un ratito-

  • pintar o modelar

  • pasear y contemplar el paisaje

  • mirar las estrellas

  • hacer actos simbólicos que nos alivien